Drogas - Conceptos básicos PDF Imprimir Correo

Existen pocos asuntos tan llenos de estereotipos y de prejuicios como el consumo de drogas. Una conducta sobre la cual la mayoría de la gente nos sentimos bien informados, aunque en la práctica las informaciones de unos choquen a veces frontalmente, con las de otros.

El fenómeno del consumo de drogas es dinámico y cambiante. En estos últimos años estamos asistiendo a un cambio en los patrones de consumo, a la existencia de una mayor variedad en la oferta, a la  aparición de nuevos tipos de consumo reiteradamente considerados como menos dañinos. El perfil del consumidor se ha modificado manifestándose como sujetos socialmente integrados, lejos de la marginalidad, la sociedad y los jóvenes han comenzado a reducir su nivel de alarma considerando ciertos consumos  tolerables y sin riesgos aparentes.

Sin embargo el consumo de estas sustancias puede producir efectos negativos tanto en el ámbito individual como social, en el individuo, en la salud, en el estilo de vida, en la familia y amigos, en el trabajo o rendimiento escolar, que se pueden evitar o reducir con una información adecuada y con una formación que capacite al individuo para convivir con la presencia de las drogas.

Droga

Cualquier sustancia que, cuando la consumimos, provoca una modificación de nuestra conducta, del estado de ánimo y del modo de percibir las sensaciones.

La principal característica que todas las drogas comparten fue bautizada por los expertos como psicoactividad, o sea, la capacidad de estas sustancias para llegar al cerebro y modificar su funcionamiento.

No existe “la droga”, sino diversas sustancias más o menos adictivas, consumidas de diferentes formas por diferentes personas, cuyos efectos y consecuencias pueden se muy variados.

Tolerancia

A medida que el organismo se va adaptando a la presencia regular de la sustancia, se necesita una mayor cantidad para producir los mismos efectos. La tolerancia no es igual para las diferentes sustancias o individuos

Dependencia

Tras un uso habitual más o menos prolongado, la persona necesita consumir la sustancia de que se trate para no experimentar síntomas de abstinencia y para afrontar su vida cotidiana. Esta dependencia puede ser

♦ Dependencia física: el organismo se ha habituado a la presencia de la droga, de manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia propio de cada droga.

La dependencia física está muy asociada a la tolerancia. Es el proceso que se da, por ejemplo, con el alcohol. En los primeros consumos afecta notablemente aún a dosis muy bajas. Sin embargo, si el consumo se hace habitual, el organismo se va adaptando al tóxico como medida de protección.

Cuando un drogodependiente abandona el consumo, su tolerancia disminuye. Si pasado un tiempo reanuda el consumo en las dosis anteriores, padecerá una intoxicación aguda que, dependiendo del tipo de droga de que se trate, puede llevarle al coma e incluso a la muerte. Así se explica buena parte de las muertes por sobredosis en sujetos dependientes de la heroína.

♦ Dependencia psíquica: Sentimiento de satisfacción y un impulso psíquico que requiere la administración regular de la droga para producir placer o evitar el malestar. La privación de la droga provoca malestar, ansiedad, irritabilidad, tristeza, trastorno depresivo, etc. Una vez que cesas el consumo puedes tardar en adaptarte a una nueva vida sin la sustancia. Esta interrupción deja un vacío y permite la reaparición del malestar que el consumo trataba de cubrir. Esto explica en gran medida las recaídas, que forman parte del lento proceso que permite consolidar una vida sin drogas.

La dependencia psíquica suele ser el mayor problema para superar una adicción

Síndrome de abstinencia

Cuando se interrumpe la administración de algunas drogas en un consumidor habitual, el organismo sufre trastornos físicos y psíquicos. Los síntomas dependerán de la droga utilizada y del nivel de consumo, pudiendo aparecer desde ligeros síntomas de ansiedad o irritabilidad hasta el coma. Esta situación se alivia con la administración de la misma droga o de otra análoga, que tenga una acción farmacológica similar.

Instituto Aragonés de la Juventud
C/ Franco y López n° 4. 50005 Zaragoza. Teléfono. 976 716810